La narrativa de Will Rodríguez representa a Yucatán
Eugenia Montalván Colón
Eugenia Montalván Colón
Unas Letras. Industria cultural
Un libro como Novísmos cuentos de la República mexicana, que reúne 32 relatos cortos, cuentos posmodernos y minificciones hecho para celebrar “la diversidad de estados políticos y estéticas que conforman nuestro país”, tiene la gran ventaja de ser atractivo para infinidad de lectores: Por ejemplo, aquellos que viven lejos de su estado natal y, por medio de la literatura, hacen posible un reencuentro con su cultura, su gente; a los que les gusta contrastar estilos entre frontera y frontera; los escritores mismos, ajenos a la producción de sus colegas; los estudiosos de la contemporaneidad desalentados con el panorama literario nacional; los árbitros culturales, los desarraigados y los regionalistas… Otra ventaja de Novísimos cuentos de la República mexicana (Fondo Editorial Tierra Adentro / CONACULTA, 2004) es que llega a las librerías cuando la movilidad de los candidatos, a raíz del proselitismo, nos encara con un México verdaderamente distante en múltiples sentidos, y ese deambular –sin duda, televisado hasta el cansancio- puede incitar al público a leer para no agotarse con las campañas. La ubicación geográfica de los autores reunidos lleva implícita la complacencia de la riqueza multicultural, tal como lo señala la escritora y prologuista Mayra Inzunza (Ciudad de México, 1975), tan jovencísima como los escritores que seleccionó para conformar este volumen (no mayores de 36 años). “No estamos ante objetos (muertos) sino frente a textos de autores vivos (aún tienen mucho que decir, prometen, pero también son cuantimás inaprehensibles; debido a su edad pueden modificar aún la textura de su prosa). De manera que, para salvaguardarnos de incurrir en meras pesquisas extraliterarias (definiciones operacionales, generalizaciones provisionales), reitero: no he procurado dar voz a nuevos autores, sino abrir espacio para que narradores emergentes hablen por sí mismos mediante una muestra de su obra”. Calificar a todos de emergentes es, hasta cierto punto, inapropiado; las breves reseñas biográficas dan a entender trayectorias de peso, independientemente de la edad, pero vaya, se entiende que no se trata de particularizar, sino ver a los autores desde una perspectiva unificadora, así que a ver de qué escriben en:
Durango
Jesús Alvarado
XXXIII De lo acontecido la terrible semana en que el Márquez mantuvo atemorizado a todo el 2º. B Matutino de la Secundaria 19 y otros sucesos de no menor relevancia.
[…] Todos estábamos morros, de doce o trece, y los más rucos nos aventajaban con dos o tres años (ventaja que a esa edad resulta a todas luces notable). Esos tres más rucos eran precisamente el Márquez, el Molina y el Tío. El Márquez y el Molina practicaban box en un gimnasio de la Insurgentes. De veras estaban acá, mamados. El Márquez, alto y de greña larga, bien presumido el bato, se sentía el mandamás de la secundaria, tenía sus conectes con los Cantiados y los Gatos Locos, los cholos que imperaban en el rumbo.
Tamaulipas
Julio G. Pesina
Ambigüedades y aclaraciones en Plaza Victoria
María Guadalupe no es alta ni chaparrita, ni delgada ni gorda. Ninguna descripción conseguiría definirla como alguien especial. Tiene, eso sí, una cicatriz en un seno (el izquierdo), como consecuencia de un ataque de hipocondría. Esto que acabo de decir no es del todo cierto; en realidad Guadalupe Selfa no tiene ninguna cicatriz en el seno izquierdo porque en ese lado no tiene seno; se lo cortó, ya lo dije, durante un ataque, el día que se creyó enferma de cáncer de mama y se practicó ella misma una mastectomía con la Victronix que siempre carga (por si las dudas). Para ser preciso, lo que Selfa Cirujana tiene es una cicatriz sustituyendo al seno izquierdo.
Guerrero
Federico Vite
Legión
Nadie se asusta porque un hombre degüella a su hermano…
Yucatán
Will Rodríguez
Reynalda y la Diosa de ébano
–¿A quién llamaste? –pregunta Adelina.–A Félix, -contesta Reynalda-. Viene para acá en la wave runner.. Pero no pongas esa cara de que te vale madres; sabes que me gusta un chingo… Además, a lo mejor viene con alguien para ti, ¿tú crees que se la pasa solo todo el tiempo?A los diez minutos, la aquamoto de Félix encaya frente a la casa de Reynalda.
El propio Will Rodríguez, invitado por el Ayuntamiento, vino a Mérida a leer este texto suyo, escrito en la Ciudad de México, donde vive hace varios años, así que seguramente otros escritores vivirán re-encuentros igual de estimulantes con la familia y los amigos a partir, claro, de la vastedad de la literatura, reflejada en la portada de Novisimos cuentos de la República mexicana en una imagen que hace pensar en soliloquios de paz a descampado.

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